domingo, 23 de julio de 2006

Un cuento de Osho

En un bosque cerca de la ciudad vivían dos vagabundos. Uno era ciegoy otro cojo; durante el día entero en la ciudad competían el uno conel otro.Pero una noche sus chozas se incendiaron porque todo el bosque ardió.El ciego podía escapar, pero no podía ver hacia donde correr, nopodía ver hacia donde todavía no se había extendido el fuego. El cojopodía ver que aún existía la posibilidad de escapar, pero no podíasalir corriendo - el fuego era demasiado rápido, salvaje- , así pues,lo único que podía ver con seguridad era que se acercaba el momentode la muerte.Los dos se dieron cuenta que se necesitaban el uno al otro. El cojotuvo una repentina claridad: "el otro hombre, el ciego, puede correr,y yo puedo ver". Olvidaron toda su competitividad.En estos momentos críticos en los cuales ambos se enfrentaron a lamuerte, necesariamente se olvidaron de toda estúpida enemistad,crearon una gran síntesis; se pusieron de acuerdo en que el hombreciego cargaría al cojo sobre sus hombres y así funcionarían como unsolo hombre, el cojo puede ver, y el ciego puede correr. Así salvaronsus vidas. Y por salvarse naturalmente la vida, se hicieron amigos;dejaron su antagonismo.Zorba está ciego- no puede ver-, pero sabe bailar, cantar,regocijarse. Buddha ve, pero él solo puede ver, pero no puede bailar,no puede cantar ni regocijarse.Ya es hora....El mundo está en llamas.La vida de todos está en peligro.El encuentro del Zorba con el Buddha puede salvar a toda la humanidad.Su encuentro es la única esperanza.

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