domingo, 3 de diciembre de 2006

Ventana al mundo

Metí la llave en la cerradura, mas no lograba abrir la puerta. La impaciencia me colmaba y entre más trataba de forzar la llave, mas duro se hacía voltearla. Fue entonces cuando decidí entrar por la ventana. Después de todo, me dije, hay mas de una forma de enfrentar los obstáculos. No seré yo quien se de por vencido.

Entré, colándome por una ventanita por la que escasamente pasaban mis hombros. En la sala, sombríos personajes esperaban. Lo primero que hice fué asegurarme que la computadora funcionara.

Funcionaba.

Las ideas me atravesaban el espíritu de una manera aguda , casi cruel. Hacía mucho tiempo que no las sentía violándome de esa manera.

Tomaban prioridad y lo sabían.

Abrí mi agenda y me di cuenta que estaba llena de nombres y fechas y que ninguna de ellas tenia realmente una importancia válida.

Con gran delicadeza y una goma de borrar, empecé a eliminar de la pantalla todos mis compromisos, hasta que la pantalla quedó completamente blanca e intrigantemente hipnotizante.

Fue en ese fragmento de espacio blanco y vacío cuando apareció ella, con su expresión dura y severa pero inexplicablemente seductora.

Su mano salió de la pantalla invitando a la mía y fue así como el acceso me fue dado a su mundo. Entré con los ojos cerrados y mi cuerpo entero temblaba tan solo al concepto de tener que abrirlos.

Sabía muy bien que su mundo era diferente.

"Abrelos" me dijo.

Y frente a mi estaba la cíclope que tantas pesadillas me causó a mis 14 años, cuando Eros era la mujer de mis sueños.

Afuera, por la ventana , se veían campos de eternas primaveras y aun así , con todo lo que me atraían las flores , el sol y el aroma de una nueva vida , era allí adentro en esa sala oscura y con esa mujer deforme y de un solo ojo, donde mis placeres se desbordaban.

Hicimos el amor. Relámpagos y truenos iluminaban la sala y desnudaban el silencio.

Gemán Berdiales

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